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Dougie’s POV
Los días pasaban, y Harry no parecía mostrar mejoras… Aunque, claro, sería más fácil lograr algo si al menos nos dejara ayudarlo. Casi no sale de su habitación y, cuando lo hace, se niega a hablar con nadie más que con Tom… Platican a solas la mayor parte del tiempo, y no puedo evitar sentirme herido e ignorado.
Las cosas entre Danny y yo no han ido muy bien últimamente. Es como si nuestra relación hubiese cambiado por completo desde el accidente… Supongo que es a causa de la situación de mierda en la que nos encontramos, aunque no puedo evitar pensar que el guitarrista siente cierto remordimiento hacia mí en relación a lo sucedido con Harry… No lo culpo. Yo mismo me siento de la misma forma.
Y la peor parte de todo esto es que soy tan cobarde que ya ni siquiera intento acercarme a Harry para convencerlo de que me deje ayudarlo. Principalmente, porque sé que sería inútil; y segundo, porque no podría soportar ser rechazado nuevamente. Apenas puedo mirarlo a los ojos las pocas veces que nos cruzamos por la casa, ya sea por la culpa que siento o porque ya no lo veo como a ese chico que solía ser mi mejor amigo; ya no…
Desesperado por intentar olvidar de algún modo estos estúpidos problemas, decidí ir a uno de esos clubes nocturnos que tanto detestaba.
Solo.
Por lo tanto, esa noche, busqué entre mis pertenencias alguna prenda que estuviera más o menos limpia y, sin molestarme en peinarme, bajé hasta el segundo piso (vacío) y, finalmente, a la planta baja, en donde se encontraba un desorientado Harry mirando televisión… o, mejor dicho, clavando la vista en la pantalla.
Ya estaba casi en la puerta cuando su voz me hizo detener en seco:
—¿A dónde vas..?
—Afuera. —repliqué sin más. No tenía ganas de entablar conversación; sólo quería irme de una maldita vez.
—Pero… Tom y Danny salieron. —pude percibir un deje de pánico en su voz; de verdad no quería quedarse solo… Había olvidado por completo que nuestros compañeros no estaban.
—Vamos, Harry… Volverán en cosa de nada.
El chico se había parado del sofá, y ahora se encontraba plantado frente a mí, mirándome con ojos suplicantes.
—Llévame contigo…
¿Llevar a Harry a un club nocturno? Yo creo que no.
—No. Quédate aquí y espera a que Tom o Danny lleguen.
—Pero…
No lo dejé terminar. De ninguna manera lo dejaría acompañarme.
Me di media vuelta y salí de la casa como una flecha, evitando oír sus siguientes súplicas.
Cogí un taxi que me llevó al mismo lugar en que James había festejado su cumpleaños el año anterior. En donde había conocido a Frankie…
Sacudí la cabeza y, luego de pagarle al conductor y salir del coche, entré al club sin pensármelo demasiado.
Adentro estaba abarrotado de gente (joven y no tan joven) bailando o bebiendo, y hacía un calor casi insoportable. Lo primero que hice fue ir derecho hacia el bar, intentando no tropezarme con nadie o con nada a causa de la escasa iluminación que esas estúpidas y coloridas luces parpadeantes le otorgaban al lugar.
Me pedí una cerveza e intenté mantener un perfil bajo mientras me la tomaba y examinaba mis alrededores. Hasta ahora nadie me había reconocido… Bueno, tampoco soy lo que se dice una “superestrella”, así que no me sorprendía demasiado. Es más, era un alivio.
Cuando estaba a punto de acabarme mi bebida, una serie de exclamaciones de sorpresa y murmullos generales, captaron mi atención. La gente, en su mayoría chicas, parecía entusiasmada por algo en particular, aunque no podía deducir muy bien qué…
Me puse de pie y me acerqué con discreción a la entrada, en donde las personas se habían amontonado. ¿Qué había ahí que era tan interesante como para atraer tanta atención? La respuesta se me dio casi inmediatamente.
Harry.
Empujé a varias personas en mi camino, sin molestarme en pedir permiso o disculparme, hasta que llegué hasta el desorientado chico.
Lo tomé del brazo, furioso, y lo arrastré conmigo hasta el baño de hombres más cercano, el único lugar que se me ocurrió en el que podríamos estar tranquilos.
Como yo pensaba, estaba casi vacío, excepto por algunos tipos que pronto se fueron retirando, sin prestarnos demasiada atención.
—Dougie, yo… —comenzó a decir una vez que estuvimos solos, pero lo interrumpí a los gritos:
—¿Me seguiste hasta aquí? ¡¿Qué mierda te pasa?! —estaba más preocupado que enfadado, ya que podría haberle pasado algo, pero al parecer la ira era lo único que lograba salir de mí en ese momento. —¡Te dije que te quedaras en casa! No entiend…
—¡No me grites! —soltó de repente, dejándome a la mitad de la frase, completamente paralizado. Hacía mucho que no lo oía así de frustrado; no desde aquella noche…
—L-Lo siento… —me disculpé en un patético susurro. A pesar de estar sorprendido, mis palabras habían sido sinceras. De verdad estaba actuando como un cretino. —Es solo que… —suspiré con cansancio, alzando la mirada en busca de la de Harry. Apenas recordaba la última vez que de verdad lo había mirado a los ojos. —No podría soportarlo si algo malo te pasara… No otra vez.
—Estoy bien. —asintió brevemente, y apartó la mirada de un tirón.
Algo dentro de mí se rompió en miles de pedazos al volver a sentir la ausencia de sus ojos en los míos; otra vez me invadió esa sensación de profundo y doloroso vacío.
—Ya vámonos. —me volví hacia la puerta, pero Harry no se movió un milímetro. En lugar de eso, dijo:
—No quiero ir a casa.
—Pues qué lástima, porque allí es justo a dónde iremos. —repliqué con frialdad. No tenía el tiempo ni la paciencia para soportar sus caprichos.
—Por favor… ¿podemos ir al parque? —su voz sonaba un tanto menos dura, lo que me obligó a calmarme un poco.
—Harry, son las diez de la noche.
—Hemos estado allí a las cuatro de la madrugada.
Tragué saliva al recordar aquella noche en que fuimos los dos solos al parque y nos quedamos dormidos en una banca; aquella noche luego de que había arruinado nuestra chance de conseguir un contrato; aquella noche durante la cual ese extraño cosquilleo en mi estómago no parecía dispuesto a desaparecer…
—Bien, tú ganas. —acabé rindiéndome, y le ofrecí mi mano antes de que saliéramos del baño. Harry la tomó casi instantáneamente y, a continuación, nos adentramos en el mar de gente que nos aguardaba afuera. Salimos del club lo más rápido que pudimos, logrando con éxito evitar a nuestras curiosas fanáticas.
Ya en la calle, nos metimos en el primer taxi que encontramos. Le dije al chófer la dirección del parque ubicado cerca de casa de Busted, el mismo en el que Harry y yo nos habíamos pasado una noche entera platicando… Me sorprendía cuán lejano aquél recuerdo parecía… era como si hubiesen transcurrido siglos en lugar de un año. Tantas cosas habían cambado… cosas que hubiera deseado permaneciesen igual.
El corto tramo transcurrió en silencio; ninguno de los dos se atrevía a decir una sola palabra. Al llegar, pagué, y salimos del vehículo hacia la fría noche. Estábamos a mediados de otoño, cuando el viento soplaba con crueldad, helándonos hasta el hueso.
Obviamente, el parque estaba vacío, excepto por unos cuantos faroles negros que iluminaban el lugar con sus luces amarillentas.
Nos dirigimos hacia las hamacas y nos sentamos, aunque ninguno de los dos hizo el más mínimo esfuerzo por columpiarse.
Luego de unos minutos más de incómodo silencio, Harry se decidió a hablar:
—No fue tu culpa… Lo sabes, ¿verdad?
Giré la cabeza un poco para poder verlo mejor. Me había tomado con la guardia baja; de verdad no me imaginaba que sacaría éste preciso tema a colación. No habíamos hablado en lo que parecían años y, ahora que parecíamos dispuestos a entablar conversación, el accidente sería la temática principal.
Asombroso. Simplemente asombroso.
—¿Podemos no hablar de esto..? —comencé a decir, pero Harry sacudió la cabeza en signo de negación.
—No, no podemos… Dougie, nadie cree que haya sido tu culpa… Deberías convencerte a tí mismo de eso también. —las palabras salían pausadamente de su boca, como si su cerebro estuviera trabajando a mil por hora para armar una frase mínimamente coherente, lo que parecía estar costándole horrores.
—Danny lo piensa… —murmuré, volviendo a clavar los ojos en mis zapatillas.
—Claro que no… —al parecer, se dio cuenta de que no me engañaba con eso, por lo que agregó: —Yo no lo creo… ¿no es acaso eso lo que importa?
Sus últimas palabras hicieron que volviera a alzar la mirada y la dirigiera a sus profundos ojos azules, los cuales me miraban con un deje de preocupación y algo más que no pude descifrar.
—No debí haberte gritado así… Si me hubiera limitado a cerrar el pico, nada de esto hubiera pasado. —mi voz se quebró al final de la oración, y mi visión comenzó a volverse borrosa a causa de las lágrimas que amenazaban con derramarse. —P-Perdóname, Harry… P-Por favor… —el nudo en la garganta apenas me permitía hablar, y las pequeñas gotas de agua salada ya no se molestaban en permanecer en mis ojos, sino que ahora caían libremente por mis mejillas enrojecidas.
—Te perdono.
Enterré las cabeza en mis manos mientras mi cuerpo se estremecía con cada uno de mis sollozos. Durante todo este tiempo había pensado que había perdido a mi amigo, mientras que había estado junto a mí en todo momento… y me necesitaba. Luego de todo lo ocurrido; de las peleas y los gritos, del accidente, las noches enteras sin dormir, los días en que ni siquiera nos atrevíamos a mirarnos a los ojos; Harry aceptaba mis disculpas. Me perdonaba… por todos y cada uno de los errores que había cometido; errores imperdonables.
No merecía ser perdonado; no por alguien tan indulgente y puro como Harry.
Al ver que no respondía, dijo algo que me dejó total y completamente perplejo. No tenía nada que ver con la situación, y había pronunciado las palabras en un tono que casi se asemejaba al que usaba el antiguo Harry:
—Oye, ¿crees que podrías enseñarme a trepar? —dirigió la mirada a un árbol cercano a nosotros, haciendo una mueca. —Siempre fui un asco en eso.
Me limpié las lágrimas con el dorso de la mano a medida que una sonrisa se dibujaba inconscientemente en mi rostro.
—Por fin algo en lo que soy mejor que tú.
NLFO9D90FC9D8FHCJKJFKLDFJLSDJLDHDJKFB god, god, god MIERDA por fin subiste de nuevo, wiii maratón pobre Harry ._. Dougie hormonal de mierda(? djop9d9dy8df necesito más.
hahah Dougie hormonal xP jusoggrksñklgsgdv te extrañe e.e en serio. y a tus asks :’) fkdskglñbs ahora subo el siguiente cap, q lo escribi con mucho amor ?) espero q t guste. besitos <3
HEY! soy cafecolechibitch, sese soy el rp del Tom bien piola ;) jajaj, volvi porque te extrañabaaaaa, gracias por la super dosis, andaba necesitando un poco :) pobre harry, mi amor, quiero apachurrarlo pobecito :c ahsjasdjkd Siempre me dejas con ganas de mas asi que te voy a obligar mediante un meneo sensual *inserte aqui el meneo* a que sigas escribiendo okay!? Love ya <3
LKDJNBGFÑKLGSFGDJKS e.e holaaaaaa. tanto tiempo :o te extrañe faknfafdaij awwww sos un RP de Tom :3 bueeeeeno, recien termine d escribir el siguiente cap, asi q corrijo la ortografia y lo subo. FGBLKJGSRK no se xq estoy fangirleando tanto………. *silencio incomodo* hehe me voy. chau n.n
Harry’s POV
A la mañana siguiente, Tom, Dougie, Dan y yo regresamos a nuestra propia casa. No me parecía extraño volver, ya que para mí no habían pasado más de tres días desde la última vez que había estado allí. Sin embargo, sí que había pasado tiempo… De algún modo, estoy agradecido de no recordar ese lapso de vacío en el que estuve inconsciente.
Ya habíamos desayunado en casa de Busted, por lo que ahora tenía la oportunidad de escapar de mis preocupados compañeros de banda para poder estar solo por un rato.
Al llegar a mi habitación, noté que todo estaba justo como lo había dejado: la cama hecha, un par de prendas desparramadas por el piso, mi colección de CD’s sobre una repisa cerca de la ventana, mis baquetas sobre la mesa de noche… mis baquetas.
Me acerqué al pequeño mueble y recogí los palillos antes de sentarme al borde de la cama. No sé cuánto tiempo me quedé observándolos; supongo que me distraigo con demasiada facilidad.
Cuando por fin me decidí a golpetear rítmicamente sobre la madera como siempre solía hacer, me arrepentí de el solo hecho de haberlo intentado al instante. Era como si mis manos respondieran a mis órdenes, pero de una forma totalmente incorrecta y descoordinada. Lo único que logré fueron unos patéticos tamborileos propios de un niño revoltoso de siete años.
Volví a intentarlo.
Fracaso total nuevamente.
Luego de varias veces más, -todas inútiles- arrojé las baquetas contra la puerta cerrada, y me tomé la cabeza fuertemente entre las manos, ahora temblorosas. ¿Y ahora qué? ¿Ni siquiera podría tocar una maldita nota?
Lo único que deseaba en estos momentos era desaparecer, pero, por desgracia, la única forma humanamente posible de hacerlo -o al menos la más cercana- era sumirse en un sueño profundo y lejano. Sin embargo, dormir no era una opción demasiado tentadora para mí.
Me quedé sentado sobre el colchón, en la misma posición que había tomado inicialmente. Luego de quién sabe cuánto tiempo, decidí salir de allí.
Bajé hasta la planta baja, en donde se encontraban mis amigos. Algo parecía andar mal, aunque no estaba seguro… Quizás había sido sólo mi imaginación.
Me senté en uno de los sofás individuales de la sala, manteniéndome lo más callado posible. Es que, ¿qué había para decir? Además, estaba evitando pensar demasiado.
Fijé los ojos en la pantalla del televisor. Danny estaba mirando fútbol. La verdad es que no me interesaba para nada, pero me conformé de todos modos. No podía concentrarme en la imagen por mucho más de cinco minutos, así que no tenía sentido discutir.
De repente, unas cuantas voces provenientes del exterior de la casa llamaron nuestra atención.
—Oh, genial. —oí murmurar amargamente a Dougie, quien se encontraba pegado a la ventana que daba al patio delantero y espiaba con el ceño fruncido por entre las cortinas.
—¿Qué sucede..?
—Fanáticas. —respondió el pequeño, malhumorado, antes de volverse hacia Tom. —Haz que se vayan. No es un maldito fenómeno de circo.
—Dougie, tranquilízate… —empezó a decir el guitarrista, pero fue interrumpido por un Danny un tanto exasperado:
—No lo regañes, Tom. Podrías herir sus sentimientos. —estaba casi seguro de que no lo estaba diciendo de buena manera…
—Cállate, Danny. Nadie pidió tu opinión. —replicó Dougie con frialdad. ¿Qué estaba sucediendo aquí?
Me levanté y me dirigí hacia la puerta principal; de todos modos, ya nadie parecía fijarse en mí. Aún sin entender cuál era el problema de que nuestras admiradoras estuvieran aquí (siempre venían a vernos, y la mayoría eran muy amables), abrí la puerta. Los gritos siguientes me perforaron los tímpanos, al igual que las maldiciones de Dougie y las exclamaciones de sorpresa de Dan y Tom.
Las entusiastas adolescentes comenzaron a chillar y a llamarme, convirtiendo todo en una mezcla de felicitaciones y preguntas sobre mi estado actual.
Aún permaneciendo en la puerta, respondí que me encontraba bien, gracias, y que había sido muy considerado el haber venido a visitarme. Me pidieron tomarse algunas fotos, a lo que accedí sin problemas, y, por último, cuando estaban a punto de retirarse, una niña de unos trece o catorce años se acercó a mí, sosteniendo un bolígrafo y un pequeño anotador.
Le sonreí amablemente y tomé la lapicera. Sin embargo, nunca imaginé que algo como lo que sucedería a continuación podría llegar a ser cierto; aún me cuesta creerlo. Al apoyar el bolígrafo sobre el papel, intenté escribir una breve dedicatoria junto con mi nombre, pero lo único que logré fue salpicar la hoja de unos feos garabatos color azul. Podía sentir los ojos de todos posados fijamente sobre mí, expectantes, sorprendidos: los de las fans, los de la niña llamada Charlotte, los de Dougie, Tom y Danny.
¿Por qué no podía escribir? Intenté concentrarme; intenté obligar a mi mano a moverse correctamente, pero todo era inútil. Sentí cómo la vista se me empezaba a borronear a medida que el sonido de las voces preocupadas de las chicas y mis amigos me llegaban a los oídos: “¿Te encuentras bien?” “Harry, ¿qué sucede?” “Harry” “Harry, volvamos adentro” “Harry” “Harry, ¿estás bien?” “¿Qué le pasa?”
Dejé caer el bolígrafo torpemente y volví a entrar como una flecha, esquivando a mis amigos para correr hacia mi habitación, dentro de la cual sabía que pasaría mucho tiempo de ahora en más.
No tardé demasiado en entender a qué se refería con esas extrañas palabras, y para cuando lo hice, Harry ya se había sumergido en un profundo sueño. Sin embargo, esto no impidió que una serie de recuerdos que había intentado con tanta insistencia olvidar, volvieran a torturar mi perturbada mente:
Casi podía sentir los latidos acelerados de mi corazón palpitando ferozmente contra mi pecho mientras la mano que sostenía el revolver temblaba incontrolablemente. Mis ultimas palabras aún resonaban en las oxidadas paredes de chapa del galpón en el que habían tenido lugar incontables ensayos: “Ni siquiera debería haber nacido en primer lugar”.
Los insultos que mi padre me había escupido en el rostro tantas veces rondaban ahora mismo por mi mente, todos desordenados: parásito, pérdida de espacio, inútil, marica, cobarde…
—¿De verdad crees eso? —preguntó Harry en un susurro. Ya no se molestaba en contener las lágrimas, que caían libremente desde sus profundos ojos azules, en este momento enrojecidos e inusualmente brillantes.
Mi padre se mantenía en silencio mientras sostenía a Harry, aunque éste no parecía dispuesto a huir. El maldito seguro lo estaba disfrutando…
Asentí una sola vez, sintiendo como la mano que sostenía el arma temblaba descontroladamente.
—Eso es lo que él te dice, ¿cierto? —bajé la vista, avergonzado. —Pues no tienes por qué creerle una sola palabra a este idiota. —ese último comentario hizo que se ganara un golpe del hombre que lo sostenía, pero a él no pareció importarle. —Dougie, no eres nada de eso… Eres una de las personas más especiales y únicas que conozco. Cambiaste nuestras vidas desde el momento en que pisaste aquella tienda de discos, y te juro que no me arrepiento ni por un momento de haberte conocido.
Las lágrimas ya estaban completamente fuera de mi control. Harry era muy bueno con las palabras, pero esta vez no me dejaría convencer… engañar.
Hasta que lo dijo.
Fue sólo un susurro; apenas audible. Su voz sonaba un tanto desesperada; derrotada… casi como si supiera que cualquier cosa que dijera sería inútil.
—Te amo.
Lo decía en serio.
Y yo lo había tratado de mentiroso justo antes de que ese camión por poco acabara con él.
—Cierra el pico. —eso me había dicho, cortante, luego de que le había reprochado que ir tras mi padre podía ser considerado suicidio, al igual que lo que él me creía incapaz de hacer.
—¡Tú no me das órdenes! Eres un hipócrita y un mentiroso.
—¿De qué mierda estás hablando? Lo hago todo por ti; cada maldita cosa que hago la hago por ti. Vaya… no sabía que además de arrrogante eras malagradecido.
—Es mejor que jugar con la mente de los demás. —su rostro, rojo de ira y frustración, se llenó de confusión, lo cual me sacó de mis casillas. —¡No te hagas el desentendido! ¡Sabes bien de qué hablo! Lo de te amo y todo eso. Sabías que iba a suicidarme de todos modos, y sin embargo lo dijiste. ¡Tú sabes que mi mente está lo suficientemente jodida como para que juegues con cosas como esas! —algo en su mirada cambió radicalmente en ese momento; sus ojos… había algo en ellos -además de una salvaje furia, de más está decir- que nunca antes había visto, y que no lograba descifrar…
Hasta ahora.
Dolor.
Eso era exactamente lo que escondía su mirada: un dolor tan amargo y secreto que nadie más que él podría entender.
Harry me ama.
Cerré los ojos con fuerza, intentando alejar las pesadillas que se avecinaban hasta cuando estaba despierto.
No recuerdo cuándo me quedé dormido, pero debió de haber sido poco después de eso… No lo sé.
Como de costumbre, fui expulsado hacia la maldita sala de espera en la que estuve casi una hora hasta que llegó James, quien acabó convenciéndome de salir a tomar aire por un rato. Honestamente, salir de allí era lo que más deseaba en estos momentos.
—Vamos, Doug. Anímate. —dijo, propinándome un codazo amigable mientras caminábamos por las calles cercanas al hospital. Por suerte, no circulaba demasiada gente por allí a esta hora de la mañana. —Al menos despertó. Sabes lo importante que es eso; un jodido milagro. Es lo que todos siguen repitiendo.
Era cierto. Había oído la palabra “milagro” unas setecientas veces desde el día de ayer.
—Lo sé. Es que… —solté un largo suspiro, metiendo las manos en los bolsillos de mi chaqueta. —No estoy seguro de que… siga siendo él mismo… O que alguna vez vuelva a serlo. —alcé la mirada para observarlo mejor. —¿Tiene sentido?
—Supongo que sí. —se encogió de hombros, y sacó una caja casi llena de cigarrillos del interior de su abrigo. James no solía fumar mucho; es más, casi nunca tocaba su encendedor a menos que se sintiera estresado o preocupado y, al parecer, ahora mismo era uno de esos momentos. —No creo que esto dure para siempre, ¿sabes? Creo que volverá a ser el de antes en cosa de nada. Después de todo, —agregó luego de soltar una espesa nube de humo gris que me hizo toser un poco. —¿hay algo que Harry Judd no pueda hacer?
Sonreí con él, y admití que tenía que darle crédito en eso último. Harry siempre fue tan jodidamente bueno en todo lo que hacía. Ni siquiera estoy exagerando.
Me gustaba pasar el rato con James. Como ya mencioné antes, era probablemente mi miembro favorito de Busted. Era agradable tener alguien con quién hablar; alguien que hablara mi mismo idioma, si me entienden.
Cómo sea, esa noche nos permitieron llevarnos a Harry a casa, aunque decidimos ir a la de Busted, quienes deseaban tanto como Tom, Danny y yo, pasar tiempo con el baterista, además de intentar distraerlo un poco para que volviera al presente.
Como ya era tarde y todos estábamos agotados, lo único que hicimos fue cenar unos cuantos restos de pizza fría y mirar una patética película que estaban dando por televisión, durante la cual nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente, fui el primero en despertarme. Debía de ser bastante entrado el mediodía, no lo sé…
Me sorprendió encontrar a Harry tendido a mi lado, en el piso. Una inconsciente sonrisa comenzó a formarse en mis labios, y desapareció tan rápido como había surgido cuando esas dos palabras volvieron a resonar en mi cabeza:
—Te amo.
—¿Podrías dejar de dar vueltas por un segundo? —me llegó la voz de Danny, la cual tenía un deje de frustración que rara vez utilizaba.
Ya casi ni notaba la dirección de mis pies, arrastrándose continuamente de una punta de la sala de espera a la otra; me habían obligado a salir del pasillo.
—Estoy preocupado, ¿está bien? —solté, enfadado.
—Todos lo estamos. —replicó el pecoso con frialdad. —No eres su único amigo, ¿sabes?
Estaba a punto de recitarle mi interminable lista de insultos (algunos tan exclusivos que sólo yo los conocía), cuando Tom nos interrumpió:
—No es momento para pelear. —su voz sonaba cansada; todos lo estábamos. —Cuando Harry vuelva a casa, nos comportaremos exactamente de la misma manera que antes del accidente; nada de peleas. Su bienestar es lo principal, ¿está claro?
El guitarrista y yo nos rendimos con un bufido, sabiendo que nuestro líder tenía razón.
Luego de unos minutos que parecieron horas, el médico, un hombre de unos cuarenta y tantos años de cabello grisáceo y ojos pardos, por fin se acercó a nosotros para informarnos acerca de la situación actual de nuestro amigo:
—Está inestable, pero definitivamente mejor que antes, por supuesto. Es básicamente un milagro. Con suerte, podrá irse a casa mañana, luego de que le hagamos un par de estudios.
—Pero… ¿qué hay de sus… brazos? —pregunté; el miedo plasmado en mi voz.
—Tiene cierta dificultad para mover ciertos músculos, pero esperamos que se vaya solucionando con el tiempo. —¿Por qué mierda siempre tenían que ser tan poco exactos con todo? “Suponemos”, “esperamos”, “creemos”.
—Creí que la parte física ya estaba solucionada… o casi. —intervino un confundido Matt.
—Así es. No son problemas físicos los que le han causado la inmovilidad temporal de sus músculos, sino la fuerte contusión que sufrió. Su cerebro aún se encuentra… ¿como decirlo…? —frunció el ceño ligeramente mientras intentaba encontrar la palabra adecuada para que pudiéramos comprenderlo. —Confundido. Se produjo un cierto retraso, que le dificulta a su cerebro captar del todo bien las órdenes. Si las indicaciones no se reciben correctamente, es imposible que puedan ser luego transmitidas a los músculos.
La verdad es que no me interesaba para nada la clase de Biología; la única palabra que mi mente había registrado y grabado dolorosamente había sido “retraso”.
—¿Hay algo que se pueda hacer? —cuestionó Tom.
—No mucho; sólo intentar ayudarlo, en especial estos primeros días, y calmarlo si sufre algún tipo de colapso.
—¿C-Colapso? —pronuncié en un hilo de voz.
—Una crisis, por así decirlo. Está bastante nervioso y asustado, lo cual es más que normal. Es posible que se encuentre un tanto perdido o confundido al principio, y su cerebro no parece registrar algunos hechos previos al accidente, pero eso es cosa de nada. Es más, posiblemente le sea más sano olvidar ciertas cosas…
Tragué saliva, sintiendo cómo mi mundo entero se venía abajo. Harry no se había recuperado del todo; ni de cerca. ¿Qué esperaba? ¿Qué despertara y que mágicamente todo volviera a ser perfecto?
Al parecer, el baterista no dejaba de llamarme, así que me dejaron visitarlo esa noche, aunque sólo el rato que los médicos no utilizaban para hacerle estudios.
—Me pareció oír que me extrañabas. —comenté burlonamente, intentando parecer despreocupado mientras me sentaba como indio a los pies de su cama.
—¿Qué…? —me miró, confundido, hasta que entendió a lo que me refería. —Pues oíste mal… —un intenso rubor apareció en sus mejillas hundidas, dándole un aspecto casi infantil a medida que bajaba la mirada, avergonzado.
—Sí, lo que tú digas. —forcé una sonrisa, que salió más amarga de lo que planeaba, aunque dudo que Harry lo haya notado. De verdad parecía bastante perdido, pero al menos no tan mal como esta mañana… o eso creo.
—Oye, Doug… —dijo después de unos cuantos minutos de incómodo silencio. A diferencia de otras veces, manteníamos nuestras distancias, y la tensión era más que notable.
—¿Sí..?
Harry se quedó en silencio, como si estuviera decidiendo si continuar o no; parecía haber olvidado mi presencia por completo.
Al final, preguntó:
—¿De qué me perdí durante… este tiempo? —tenía la sensación de que eso no era lo que quería decir, pero decidí dejarlo pasar.
—Bueno, conseguimos un nuevo baterista. —me encogí de hombros, esperando a oír su risa, o a ver cómo ponía los ojos en blanco, pero, en lugar de eso, una expresión de profundo dolor y confusión apareció en su rostro.
—Pero…
—Harry, es broma. No podríamos reemplazarte aunque quisiéramos. —me apresuré a aclarar. Una desagradable sensación se adueñó de mi pecho mientras me daba cuenta de que el chico con el que estaba hablando no se parecía en nada a mi mejor amigo. —¿No quieres dormir? Mañana volveremos a casa. —sugerí indirectamente, intentando persuadirlo a que durmiera un poco así yo podía derrumbarme tranquilo sin que me viera.
Creí que respondería con uno de sus típicos comentarios irónicos y considerados graciosos sólo por él, como “Creo que ya he dormido bastante”, pero simplemente se limitó a asentir ligeramente y recostarse.
Luego de haber acomodado sus sábanas lo mejor que pude, tomé asiento en una silla junto a su cama para evitar quitarle espacio. Estaba a punto de apagar la tenue luz del velador que iluminaba la habitación cuando la voz de ese desconocido me detuvo:
—No.
No discutí. Supongo que ya había tenido que soportar suficiente oscuridad durante éste último tiempo.
Las horas pasaban, y me sorprendía que no me hubieran echado aún. De seguro Tom tuvo que ver con eso.
Harry me daba la espalda, y de no haber sido por los ligeros estremecimientos que percibí en su cuerpo, no me habría dado cuenta de que algo maligno estaba perturbando sus sueños, convirtiéndolos en torturosas pesadillas.
Dudé por un momento antes de estirar mi brazo cautelosamente para sacudir su hombro izquierdo un poco. Se despertó casi al instante, sobresaltado, y con unas cuantas gotas de sudor en la frente.
Se me quedó mirando en silencio a medida que su agitada respiración iba volviendo poco a poco a la normalidad. Sin decir una sola palabra, me levanté de la silla y me metí entre sus sábanas. Mientras lo rodeaba con mis pequeños brazos, unos vagos recuerdos de aquellas primeras y escalofriantes noches en ese extraño hotel comenzaron a flotar por mi mente, provenientes de un lugar muy profundo y alejado de mi actual realidad. Harry solía hacer esto para tranquilizarme… quizás también sirviera con él.
Sentí cierto alivio al ver que, luego de unos cortos momentos, el baterista me devolvía el abrazo. Lo dejé recargar su cabeza contra mi pecho, y me dediqué a jugar con su alborotado cabello surcado de reflejos más claros.
Harry permaneció callado y con los ojos cerrados durante varios minutos (en los que creí que se había vuelto a quedar dormido) hasta que su voz, tan débil que sonaba casi irreconocible, interrumpió el sepulcral silencio de la habitación.
—Lo decía en serio.
hoy tempranito te secuestramos con los mcturros ;) kajsakjkjs decime quienes te molestan wacha que el harry-hulk los caga a piñas. Ahora leo el cap :B callate si escribis re bien -.- bueno nada aburrida, a punto de mirar buscando a nemo, tomando un cafe co lechi y comiendo galletitas con manteca *-* (no miento) pinto el bajon de las 3 30 am ;) Mandale besitos a Flones :D Pudd te manda meneos sensuales Vo'fi ;)
jrñgrgrañlraegbmjgsadgonñlj ESTOY VIVA! WAHAHAHAHA ?) PERDON por desaparecer. odio, odio, ODIO la escuela, y mi nerdismo/nerdisidad ?) Espero q no me hayas abandonado…. :/ SI SEGUIS AHI, TE CUENTO Q RECIEN ESCRIBI TREEEES CAPITULOS, Y LOS VOY A SUBIR JUNTITOS TIPO MARATON e.e Es q me sentia culpable por haber desaparecido, y bueno… ejejeje Como anda Pudd? MANDALES BESITOS DE PARTE MIA Y DE FLONES *.*
IOHSUIDYD6D86D78FYIDHIOFHFKHFKHDJGDHDGUHRF YES YE YES YESSS NDFUILG789PDTYD98TD78SD678SHJSDGGSDJTSDI86DHF POR FIN SDJKGDILDT89DT7SDT78DF :') EXTRAÑABA TANTO LEER TU NOVELA *O* SUIDFUIDY78SDY78DT68D6D7HDGFJHFHGJDHD POBRE DOUGIE, POBRE HARRY PERO DESPERTÓ Y DHKFHFOTY89FT8678FYFHGFJDGHF TE AMO <3 GRACIAS POR SUBIR.
JFGÑLERGÑGS{JLGÑSFGS REAPARECÍ! No tenes idea de lo ocupada que me tiene el colegio; es una fucking tortura D: PERO COMO ME SENTI CULPABLE POR NO HABER ESCRITO EN TANTO TIEMPO… CHAN CHAN CHAN. VOY A SUBIR UNA MARATON DE 3 CAPITULOS :3 ya los escribi con mucho amor, cariño y dedicacion y YA MISMO los subo. fkiehgñlkjrngoñlrnmñkgs espero q t gusten. PERDON POR LA ESPERA! Dx
Oh si! Capítulo al fin! Baile de 5 segundos *piriririrpiririrpiririripiririrenanananalanapiri* Listo; Espero que tu cerebro se desbloquee, porque entre Dougie a los gritos, Harry inconsciente, y éste amor que todavía está en la nada, me estoy poniendo boluda. Te comento que este tiempo de abstinovela, fue duro (?
EL TIEMPO DE ABSTINENCIA TERMINO, IT’S OVER ?) porque acabo de subir capitulo x’) No se cómo, pero por fin me vino una gotita de inspiracion y bueno… salio el capitulo xD dlgkjawsogre espero q t guste =D